#MalagaDeportivo || SEÑORAS Y SEÑORES, EL FÚTBOL

Murmuros vacíos, lamentos melancólicos, llantos desconsolados, sueños rotos, lágrimas acidificadas. Y una sonrisa. Por encima de todo, una sonrisa. Ese exponente que a pesar de todo se ha mantenido en rostros locales y visitantes, y es que hoy el mundo del fútbol recibe una lección, por parte de la afición del Málaga Club de Fútbol.

El fútbol, en su enésimo guión repleto de crueldad, brindó un sufrido pase a la final al Real Club Deportivo de la Coruña, tras vencer al Málaga en ambos partidos, 4-2 en Riazor, 0-1 en La Rosaleda. Mientras los gallegos celebran sin cesar, los malagueños lloran, pero lo hacen con una sonrisa en el rostro, pues la afición ha sido sin lugar a dudas una constante en su máximo exponente, llegando a registrar a 27.275 asistentes al estadio en el día de hoy, dejando de ser contados a los cinco minutos del comienzo del partido.

Futbolísticamente, venció el que menos mereció. Se esperaba a un Málaga encerrando al Dépor en su área, y así fue, aún sin correr la fortuna por parte malacitana, tras dos disparos sencillamente asombrosos de Javier Ontiveros que dieron en el palo y el larguero, respectivamente. Un cuadro coruñés que, a pesar de su baja influencia en el campo rival, supo aprovecharlas con esporádicos disparos.

En la segunda parte, más de lo mismo. Siguió el Málaga a lo suyo y el resultado ni se inmutaba. Y cuando menos se esperaba, un repentino giro de guión que hizo brotar las lágrimas por parte de los seguidores blanquiazules, incluido el guardameta, Munir. Álex Bergantiños disparó desde una posición cercana al pico del área, y sucedió el percance. El remate aparentemente no iba entre los tres palos, pero cuando el marroquí fue a blocarla, se la introdujo en su propia portería redirigiéndola a la red. Se acabó el sueño malaguista del ascenso.

El Deportivo, a ver el partido de mañana entre Albacete y Mallorca para descubrir quien se enfrentará a ellos en la final, el Málaga, a pensar en el próximo año. El tercero eliminado, el sexto en la final. Los finales en el fútbol no suelen ser felices, aún que está en manos malaguistas que ésto sea un final o un preámbulo para el ansiado ascenso.

Tras un año, nos despedimos con una sonrisa desviando nuestras lágrimas de las mejillas, con la firme convicción de que volverá la alegría donde merece.

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