#Deportivo || CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Nunca fue fácil salir de la élite y aterrizar en La Liga 123, y menos, para un club histórico como es el RC Deportivo. Descender, provocó en las oficinas de la Plaza Pontevedra, como es normal, un lavado de cara importante dentro de la plantilla herculina en la que sólo permanecieron cinco futbolistas, Fede Cartabia, Eneko Bóveda, Pedro Mosquera, Krhon-Dheli y Carles Gil.

La revolución dio paso en un nuevo Deportivo, que iba a ser dirigido por Natxo González. Un capitán que llenó de ilusión un navío que había sufrido demasiado daño en su última travesía en Primera División.

González llegaba con un buen cartel al conjunto gallego tras hacer un temporada histórica con el Real Zaragoza en la temporada 17/18 que se quedó a las puertas de la Liga Santander.

Revolución llena de ilusión

Los directivos deportivistas, con Carmelo Pozo a la cabeza, iniciaron un verano rodeado de nombres de gran prestigio para el club. Tales como los fichajes, que finalmente llegaron, de Quique González, Dani Giménez, Pedro Sánchez, Alex Bergantiños o David Simón. A lo que se sumarían las cesiones de Ortolá, Carlos Fernández, Domingos Duarte o Pablo Marí.

Se comenzaba a formar un equipo con gente experimentada en la categoría y jóvenes promesas para llenar de fuerza e ilusión un vestuario nuevo, pero con el objetivo del ascenso entre “ceja y ceja”.

Irregularidad desde el inicio

Tras una pretemporada marcada por el menor grado de exigencia de los rivales, aunque con la moral por “por ls nubes” tras mantenerse invicto en sus partidos de la estación estival.

Los de Natxo González comenzaron una nueva temporada siendo un rodillo en Riazor y saliendo derrotado en tan sólo un encuentro de las primeras nueve salidas del conjunto gallego. Aunque sumar de uno en uno en esta categoría no siempre es bueno, y cuatro empates consecutivos lejos de Riazor alejaron a los de Natxo de los puestos punteros de la clasificación, con la Navidad ya asomándose.

Tras la vuelta de las vacaciones, la dinámica deportivista continuó la misma senda que se estaba llevando a cabo. El Depor tuvo muchos problemas en cuanto a sus sistema de juego, tantos “vaivenes” provocaron en el equipo un bajo rendimiento en los meses de febrero y marzo con derrotas de un calibre muy importante para el futuro del equipo, como fueron las derrotas frente a la UD Las Palmas y Rayo Majadahonda. Ambas derrotas en Riazor, provocaron, en gran medida, la destitución de Natxo González como entrenador del Deportivo.

Las aguas revueltas

La destitución de Natxo y días después el cambio de presidente del Consejo de Administración del club sembraron muchas dudas en una afición que veía como su equipo era noticia por temas “alejados” al rectángulo de juego.

Tino Fernández anunció que a final de temporada dejaría de ser el presidente del Real Club Deportivo de La Coruña. El sustituto de Tino sería el gallego Paco Zas, que tras la asamblea del 28 de mayo sería nombrado nuevo presidente del Depor.

José Luís Martí, como moneda de cambio

Unos llegan porque otros se van. Así fue, y tras la destitución de Natxo “atracó” en La Coruña, José Luís Martí como nuevo entrenador del equipo. Un cambio de entrenador a falta de dos meses de competición, con el equipo fuera de Playoff y con muchas dudas en la plantilla.

Dura tarea tenía enfrente el míster mallorquín con el Depor. Los inicios fueron complicados con derrotas frente al líder, Osasuna, y contra Extremadura, derrota que hizo recordar fantasmas en las gradas de Riazor.

A partir de ese momento el equipo cambió, y el míster hizo ver a sus futbolistas como eran capaces de conseguir lo que finalmente se estuvo a un gol de hacerlo. Y el Depor y su afición creyó. Las victorias a domicilio frente a Numancia y Zaragoza, in extremis, provocaron un cambio de actitud tanto en el equipo como en la afición, provocando una unión entre ambos que fue de vital importancia en el final de temporada.

Hasta la última jornada se luchó por entrar al Playoff y finalmente, frente al Córdoba, y con Riazor “hasta la bandera” , se consiguió el primer objetivo y con el equipo en uno de los mejores momentos de la temporada.

Sobraron 90 minutos de la temporada

Los de Martí llegaron a ese playoff como últimos de la cola y “pasaron por encima” de un Málaga que parecía que tenía un pie en Primera División. Los deportivistas ganaron por cinco goles a dos (5-2) en el global de la eliminatoria y pasaban a la final del Playoff por ascender a la Liga Santander.

El RCD Mallorca era el rival con el que tenía que luchar el Depor por ascender de categoría. Tras un primer envite en Riazor, polémico, en el que salieron victoriosos los gallegos por dos goles a cero (2-0). Todo se decidiría en Palma de Mallorca y tuvo un cruel desenlace para ‘ONoso‘ cayendo derrotado por tres a cero (3-0) y viendo como se quedaban a las puertas del ascenso.

El Depor vivió un final terrible para una temporada que se quedó a tan sólo un gol de haber sido maquillado con un ascenso. Una irregular temporada del conjunto blanquiazul, con cambio de entrenador entre medias, consiguió algo muy positivo de cara al futuro del club, y es que ese idilio que se consiguió entre afición y equipo hará que el ‘Lume‘ consiga incendiar la Liga 123 la próxima temporada.

Nos van a ver volver.

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